Notas

Una guerrera del progreso personal, la enseñanza y el desarrollo infantil


Una guerrera del progreso personal, la enseñanza y el desarrollo infantil

La maestra de Kempton Street Literacy Academy venció numerosos obstáculos y retos para poder enseñar en San Diego.
Jorge Macías

La maestra Numila Palmer estaba asombrada . No sabía qué hacían cámaras de video en su escuela en el momento que estaba saliendo  con su alumnos y padres de familia al zoológico de San Diego. Agradeció las flores que le entregaron y las dejó en su salón. Pensaba que era parte del reconocimiento que le habían hecho antes por haber sido nombrada “Maestra del Año” en Kempton Street Literacy Academy de San Diego.

¡Apúrenle! ¡Vámonos! Fueron sus comandos.

A su retorno, por la tarde, apenas comenzaban a describir las experiencias en el zoológico, la directora Wendy Newark le dijo que una maestra la sustituiría  y continuaría su clase. Así mismo, le extrañaba el comportamiento de los demás.

La profesora fue llevada al auditorio, todo estaba oscuro, había una fiesta en su honor y las cámaras grabando aquellos momentos inolvidables.

De inmediato, un reflector le mostró los testimonios de agradecimiento de sus ex alumnos, y comenzó a llorar, asimismo no alcanzaba a comprender por qué también había sido recibida con música de mariachi.

Todos los niños de la escuela, maestros y algunos padres de familia estaban presentes para mostrarle que a la Lotería de California le interesa reconocer el trabajo de grandes maestros como ella.

Preparando su propio futuro
En el bello estado de Oaxaca, México, Numila Palmer solamente estudió hasta el sexto grado de primaria, y a los 12 años fue enviada a la capital de la República Mexicana a trabajar en casa de una tía, razón por la cual no pudo estudiar ni la secundaria ni la preparatoria.

Cuando tenía 17 años, sus padres se mudaron a la ciudad de México y le dieron la oportunidad de ir a una escuela técnica y prepararse en contabilidad , hasta graduarse como contadora  en tres años.

“Aprendí algebra y cálculo mercantil”, recuerda. “Estas materias fueron básicas para mis futuros estudios”.

En efecto, Numila comenzó a trabajar en un despacho de contabilidad y al mismo tiempo estudiaba la secundaria para adultos y tomaba clases de inglés por una hora diaria. Nunca imaginó que estos estudios la estaban preparando para su propio futuro.

“Me vine a los Estados unidos para practicar inglés y regresaría a la ciudad de México a trabajar en un banco”, recuerda. “Pero Dios tenía preparado para mí algo mucho más grandioso de lo imaginado o soñado”. Conoció a su esposo Kenneth Palmer, se casaron y se quedó a vivir en este país.

De voluntaria al éxito en el salón de clases
En la escuela de sus tres hijos comenzó ayudando como madre voluntaria y vigilante en el patio de recreo. Alguien la motivó a presentar el examen para ser ayudante de maestra bilingüe.

Afirma que con la gracia de Dios y el inglés que había aprendido en México, así como las materias que había tomado en contabilidad, la  ayudaron a pasar los dos exámenes requeridos, de inglés y español.

Desde ese entonces ya son  más de 25 años que Numila tiene trabajado consecutivamente en Kempton Street Literacy Academy de San Diego.

“Cuando trabajaba como ayudante, me di cuenta que necesitaba regresar a la escuela”, indica. “Mi meta era solo estudiar desarrollo infantil; pero mi esposo Kenneth me motivó  a continuar”.

En un colegio comunitario tomó solamente dos clases por semestre y después se transfirió a la Universidad Estatal de San Diego.

Lo que a muchos les toma de 4 a 5 años para terminar la carrera, a ella le tomó  9 años. Le fue aún más difícil porque tenía a sus hijos y seguía trabajando como ayudante en la escuela. Su graduación fue a los 49 años.

Numila asegura que el ser maestro es una vocación que requiere mucho trabajo, esfuerzo y dedicación.

Lleva 11 años como maestra titular de niños de primer grado, a quienes, por tanto, les enseña las materias básicas de matemáticas, artes del lenguaje (lectura y escritura), ciencias, entre otras materias.

Ella afirma que el primer grado es uno de los grados más difíciles y más gratificantes para enseñar. Esto se debe a que los estudiantes están llegando desde el jardín de infancia donde colorear, recortar y pegar, es divertido, pero en primer grado, los estudiantes deben leer pasajes y aprender habilidades matemáticas complejas que los prepararán para los años siguientes.

“Esta transición es muy difícil para muchos estudiantes”, expresa. “Sin embargo a mediados de año podemos ver el enorme crecimiento que los alumnos han hecho en un corto período de tiempo. ¡Esto es increíble y muy satisfactorio!”.

Numila Palmer y placa de reconocimiento

Las virtudes de una excelente maestra como Numila Palmer:

Humildad. A la  maestra Palmer le apasiona  su profesión. Siempre está tratando de encontrar nuevas maneras de mejorar su enseñanza. “Ella es muy trabajadora y dedicada”, opina su colega, Cynthia Cordero.

Decisión. Como ser humano, la maestra Palmer es muy decidida. Para ella, cada día es una nueva oportunidad para crecer. Su entusiasmo y alegría son  muy contagiosas. “Cuando uno está con ella, uno no puede dejar de ser inspirado”, dice la maestra Cordero. Numila siempre está abierta al aprendizaje. A pesar de haber  estado enseñando durante bastante tiempo, ella siempre se emociona al probar cosas nuevas.

Nunca rendirse. Desde donde había comenzado a donde está ahora, la maestra Numila ha tenido la determinación y el coraje para seguir adelante. Ella ve, busca y se apodera de oportunidades de crecimiento. Ella nunca fue disuadida por sus limitaciones. Por encima de todo, posee una humildad inherente que es admirable.

Pasión. Su pasión viene de su amor por los niños. Dice que nunca se trata de cuán grande es un maestro. Su alegría viene de ver a sus hijos crecer y aprender, y está dirigida a la búsqueda de cómo sus estudiantes pueden ser motivados. Ella  motiva a sus estudiantes a conocer cómo pueden ir más lejos desde que llegan a su salón de clases. Ella no quiere dejar de aprender. Le encanta lo que hace y con quien lo hace. Eso la convierte en una profesora excepcional.

Conexión. La maestra Palmer se asegura de que las necesidades de cada niño se cumplan en su salón de clases. Su evaluación es muy individualizada y su enseñanza es muy específica. “Ella es consciente de cómo aprende cada niño”, dijo la maestra Cordero. “Eso hace que su conexión con cada niño sea muy valiosa”.

Estructura y eficacia. Alegre, cariñosa y cálida, la maestra es muy organizada. Es eficaz en su enseñanza. Su plataforma y guías promueven el  aprendizaje de sus alumnos y brinda amplias oportunidades para que practiquen y apliquen la enseñanza recibida.

Pasada la emoción del festejo y reconocimiento, Numila Palmer asegura que todavía le falta mucho para llegar a ser la maestra ideal y mucho por aprender para darlo en apoyo a los niños y sus padres, porque para ella el proceso de la enseñanza-aprendizaje es una labor de equipo en el que todos tienen que luchar para alcanzar un desarrollo pleno.

En la Lotería de California estamos orgullosos de apoyar a los maestros y a las escuelas públicas y creemos en el potencial de nuestros niños. Imagínate las posibilidades.