Notas

Rendirse no es una opción


Rendirse no es una opción

Rendirse no es una opción para la maestra Anna Harris

Ella no permite que las discapacidades limiten a sus alumnos en la secundaria Thomas Jefferson de Indio, California
Jorge Macías

La maestra Anna Harris dejó su pueblito natal Burgos, en Tamaulipas (México) a la edad de 15 años para emigrar a Estados Unidos donde ahora está cambiando el destino de sus alumnos en la secundaria Thomas Jefferson, en Indio, California.

Anna y sus alumnos se encontraban en un viaje de estudios en un museo y, cuando regresaron a la escuela y almorzaban en el área de la cafetería fue llamada por un guardia de seguridad para que almorzara en otro lugar, a pedido de Margo McCormick, la directora de la escuela.

Y aunque se define como una mujer perspicaz, nunca se imaginó que la escuela y la Lotería de California le tenían preparada la sorpresa de ser incluida en la lista de la serie “Gracias Maestros”, que premia a los mejores maestros  del “Estado Dorado”.

Su padre murió cuando ella tenía tres años y su progenitora, Nora Nelly García, determinó que ella y sus hermanas Sonia y Felicitas se quedaran a vivir en Tamaulipas, al lado de sus abuelos: Genaro García y Lucinda Cano, hasta emigrarlas a Estados Unidos.

La madre de Anna emigraba durante la temporada de pizca de la fresa a los campos agrícolas de Santa María, trabajaba y se regresaba a vigilarlas. No quería que sus hijas crecieran en un ambiente sin valores, ni bajo el cuidado de una niñera. Lo mismo que ahora anhela para sus alumnos.

Aquel sacrificio valió la pena. La madre de Anna quería tener hijas de bien y de buenos principios, mujeres con integridad y honestas. Ahora lo agradece de corazón porque creció en un pueblo chico donde el sentido de comunidad era esencial.

Justamente este sentido de asociación es el máximo valor que la identifica. Su familia y sus alumnos son más que personas con las cuales trabaja.

Frente a ellos tiene un sentido de responsabilidad, casi al grado de una obligación de ayudar a sus alumnos, niños que tienen ciertas discapacidades de lento aprendizaje, problemas cognitivos o de comportamiento, a crecer de una manera en la cual rendirse no es una opción.

“Los padres de mis niños trabajan todo el día, y algunos no tienen la opción de tener a su mamá para que les aconseje”, dice. “Por eso yo trato de ser una buena influencia y, hasta cierto punto, tomo el lugar de sus madres porque si fueran mis hijos o nietos siempre querría ayudarles a resolver sus problemas”.

Por una década consecutiva, Anna ha enseñado las Artes del Lenguaje. Su enfoque es la lectura y escritura en tres clases donde atiende a un total de 36 alumnos que presentan alguna discapacidad, a quienes, como a ella misma, nunca les permite rendirse ante los retos de la vida misma.

Hasta la fecha, aún no se baja de la nube en que vive. El reconocimiento la llena de emoción, y más que nada, de humildad para seguir cambiando la vida de sus estudiantes.

Los secretos del éxito de la maestra Anna Harris son:

·       Sus estudiantes hacen un enorme esfuerzo para responder a altas expectativas. Ella siempre espera algo de ellos. Nunca los deja que piensen que, por el hecho de tener un reto,  esto los limite.

·       Es vital devolver el favor a la comunidad por la educación que ha logrado para sí misma.

·       Es firme en sus determinaciones.  Dice que todos podemos tener retos en la vida, pero no vamos a dejar que sean excusa para no hacer lo mejor que se pueda.

·       Cada alumno tiene que encontrar por sí mismo sus mejores destrezas. No todos van a ser doctores, pero pueden encontrar alguna otra buena carrera.

·       Su pasión es enseñar. Porque esta maestra siente que está en el lugar más importante de la vida, donde puede marcar la diferencia en la vida de un jovencito. La secundaria es una etapa donde los estudiantes ya no son niños, pero tampoco son adultos. Anna comenta que es la edad más difícil donde tienen más retos y más tentaciones, y asegura que, o se van por el buen camino, o se van por el mal camino y que dependiendo a quien tengan como modelo en su vida es el sendero que van a seguir.

·       Tener una buena relación con los estudiantes. Ella conoce a sus alumnos y viceversa. Si les puede tocar su corazón antes que sea demasiado tarde, es mejor; trata de ser un modelo para ellos y guiarlos por el buen camino y darles lo mejor de sí misma, y que el día de mañana que ya no viva, sus alumnos recuerden lo positivo que aprendieron. Además, busca enfocarse en las virtudes de sus estudiantes para alcanzar el éxito.

·       El éxito en la vida no se mide por la cantidad de dinero obtenido. Los triunfos académicos son importantes, pero también lo es la familia, las personas  con quienes  trabaja y con quienes  están en contacto diario. Si no hay unidad en la familia todo se derrumba y los niños necesitan sentirse amados y experimentar el cariño de quienes les rodean.

·       Los maestros deben tener una verdadera pasión por enseñar a los niños. Porque se encuentran en una posición de poder en el que pueden contribuir en gran parte a moldear las mentes del futuro de una manera positiva.

·       Un buen maestro tiene que tener una conexión especial con sus estudiantes para que éstos sean más receptivos al aprendizaje. Un maestro que tiene una buena relación con los estudiantes casi siempre es efectivo y  eficaz.

·       Tiene que tener una actitud positiva con el fin de enseñar a sus alumnos. Cada día es un nuevo día en el que debemos dejar atrás los problemas que tuvimos el día anterior y seguir adelante. Un maestro que muestra una buena actitud enseña a los estudiantes que los desafíos de la vida son más fáciles de superar, porque si no, se detiene en lo negativo o en lo que no se tiene,  así que se debe hacer un  esfuerzo para mantener una actitud positiva ante la vida.

·       Un maestro eficaz debe tener experiencia en los diferentes tipos de estilos de enseñanza con el fin de ser capaz de diferenciar la instrucción de la enseñanza y cumplir con las necesidades académicas personales.

·       Un buen maestro debe tener  un buen manejo de la clase. Se deben tener objetivos claros, normas, las consecuencias al  quebrantar las reglas, y tener altas expectativas para todos. Un buen maestro motiva e inspira a los estudiantes a creer en sí mismos y en su potencial. Señala que cuando tenemos altas expectativas para todos los estudiantes, y no nos conformamos con algo menos que lo mejor para los estudiantes, ellos son más exitosos y se produce un trabajo de clase alta calidad.

Anna ha dejado una huella profunda en el ánimo de sus estudiantes actuales y del pasado. De hecho, uno de ellos, José Basulto, le preguntó cuando estaba a punto de salir del sexto grado: “Estará usted en esta misma escuela cuando yo me gradúe de la preparatoria?”.

Las palabras de José le llenaron el alma. El chico quería que ella lo siguiera alentando a no rendirse jamás e hizo un pacto con el niño: Le prometió  que acudiría a su graduación en el año 2022.

En la Lotería de California estamos orgullosos de apoyar a los maestros y a las escuelas públicas y creemos en el potencial de nuestros niños. Imagínate las posibilidades.