Notas

Medallas de honor para la maestra del “¡Sí se puede!”


Medallas de honor para la maestra del “¡Sí se puede!”

Medallas de honor para la maestra del “¡Sí se puede!”
Jorge Macías

La profesora Alma Rentería vivió momentos inolvidables al ser reconocida entre las mejores del estado por la Lotería de California.

“Para la mejor maestra del mundo”, “Maestra Número Uno”, “Gracias Maestra”, “Gracias por impulsar a sus estudiantes a ser mejores cada día” y “Se tiene que tener un gran corazón para moldear las mentes de los pequeños”. Eran las frases inscritas en cada medalla otorgada y puesta en el cuello de una corredora de atletismo que ni siquiera corría aquel domingo 2 de abril, en la ciudad de Fresno, California: la maestra Alma Rentería, considerada por la Lotería de California y la serie “Gracias Maestros”, como una valiosa docente para la sociedad.

La maestra de tercer grado en Ewing Elementary School, supuestamente debía  reunirse  en la casa de su madre, Rosario Mercado Zamorano, y con la directora de su escuela, Sandra Toscano.

Esperaba que su madre abriera la puerta en el complejo de departamentos, y ante su tardanza, vio a un grupo de corredores que se paró frente a ella.

“¡Buenos días maestra!”, le saludaron. Y cada uno de los atletas le colocó  una medalla. En el pasado, ella ha corrido una maratón completa y  medias maratones, pero no entendía por qué esos corredores le estaban entregando medallas.

Ella se dejó querer. Su emoción era grande, aunque pensó que esas medallas no le correspondían. Creía que eran parte de una broma.

Y la directora le preguntó. “¿Usted los conoce?”. Su respuesta fue negativa.

_ “Bueno, usted nada más disfrútelo”, agregó la directora del plantel. Y Alma se quedó callada.

En el auto de la directora se dirigían a un lugar incierto. En una esquina y con el semáforo en rojo que les marcó el alto, vio a varios jóvenes cruzando la calle con carteles que contenían fotos de ella y reconoció a lo lejos la portada de un libro que escribió: “El Mejor Regalo Para Mamá” (2011). Pero los jóvenes se cubrieron el rostro.

Eran momentos inimaginables  para la maestra de 43 años de edad y nacida en la ciudad de México, hasta que descubrió una cámara de video que apuntaba hacia ella. Entonces se dio cuenta que su trabajo como maestra estaba siendo reconocido por todos aquellos en quienes ha infundido el ánimo y el deseo de superación en la vida.

“Alma es un ser humano y una maestra de doble inmersión (enseñanza de materias en ambos idiomas) excepcional”, valora la directora, Sandra Toscano. “Ella es muy dedicada y ayuda a que sus estudiantes alcancen sus metas académicas a través del trabajo duro y la alegría compartida por aprender”.

Por su parte, Enrique Rentería dice que su esposa Alma ha tenido éxito en la Escuela Primaria Ewing porque derrocha mucha energía, dedicación, trabajo duro, perseverancia y mucho amor por los niños. Ella se enorgullece de los logros literarios y académicos de sus  estudiantes.  A menudo está buscando aumentar o mejorar sus metodologías pedagógicas para ayudar a los estudiantes.

“Ella se refiere a sus estudiantes como “tesoros”.

Cierto día, el esposo le preguntó a ella por qué les llama tesoros y su respuesta fue: “Porque son gemas … gemas que necesitan un poco de pulido para brillar académicamente”.

Alma Rentería en el salón de clases

LOS CONSEJOS PEDAGÓGICOS DE ALMA RENTERÍA

Para alcanzar el éxito con los estudiantes, Alma Rentería pone en práctica algunos consejos que comparte con otros maestros:

1.     Se debe conocer el significado y el propósito de educar y desarrollar la inteligencia racional de los estudiantes.  Los maestros juegan un papel crucial en la educación de los estudiantes. Enseñan rigurosas lecciones académicas en inglés, español, matemáticas, ciencias sociales y ciencias naturales. En lo personal, a la maestra Rentería le gusta reforzar y promover valores humanos como respeto, integridad, perseverancia, honestidad y dedicación entre sus estudiantes. Su meta es crear estudiantes inteligentes capaces de resolver problemas complejos con la ayuda de su experiencia académica, al mismo tiempo que se mantienen firmes a los valores y creencias inculcados desde pequeños.

2.   Hay que vivir y seguir adelante sin obtener una respuesta inmediata de los estudiantes y esperar que tengan éxito. Los estudiantes no siempre demuestran su comprensión de cualquier tema  de inmediato; de hecho, los maestros no siempre reciben una respuesta verbal inmediata de todos los estudiantes en el salón de clases. Muchas veces usan otras formas de evaluaciones informales tales como respuestas escritas, dibujos, respuestas a problemas de palabras, ejercicios similares donde los estudiantes explican su pensamiento y nivel de comprensión. El trabajo de la maestra Rentería es asegurarse exactamente de que todos los estudiantes entiendan el plan de estudios. Supervisar el aprendizaje de los estudiantes es una responsabilidad constante. Afirma que, cuando esto no sucede, los maestros tienen la obligación moral de encontrar otras estrategias para asegurarse de que todos los estudiantes alcancen su potencial individual más alto para tener éxito. La lección debe cubrir  a las necesidades de los estudiantes auditivos, estudiantes visuales y estudiantes kinestésicos.

3.    Es importante separar sus emociones, sentimientos e incluso problemas de su vida privada y personal para lograr un buen sentido del humor en  clase. La maestra Rentería admira a toda la gente, especialmente a los maestros que conservan un buen sentido del humor. Ella no considera tener un gran sentido del humor, pero por supuesto tiene un gran corazón para enseñar con amor. Precisamente, escucha a su corazón y se deja llevar por sus sentimientos y emociones para impartir cada lección. Cree firmemente en dos dichos populares mexicanos: “Con amor todo es posible” y “A la fuerza ni los zapatos entran”, es decir, deja que sus emociones guíen la enseñanza.

4.     Se debe motivar y elogiar  para mantener a los niños felices,  convertirlos en personas seguras de sí mismas y energizados para que sobrepasen  los obstáculos y sean fuertes en situaciones complejas. La motivación no solamente se trata de decirle a un estudiante “eres capaz de lograrlo” dos o tres veces y de repente “pum” ya puede lograr su meta. Por el contrario, se trata de impulsar al estudiante a creer que todo es posible independientemente de sus habilidades y capacidades físicas y mentales. Para muchos estudiantes tal vez es necesario leer un texto 2 o 3 veces, trabajar el doble o practicar horas extras, y eso está bien. La autoestima es creer que uno mismo es capaz de lograr cualquier cosa que uno se proponga. La maestra confía firmemente que el refuerzo positivo es la  clave importante para el éxito de todos los estudiantes. Reconoce que la inteligencia y la capacidad es un activo natural para algunos estudiantes.

5.     Una gran docente sabe reflexionar y evaluar su propio trabajo. Como maestra, constantemente reflexiona en cómo puede mejorar y ayudar a sus estudiantes: cuando lava los trastes, cuando va manejado, cuando se va a dormir. Reflexionar es parte de su rutina diaria. No tiene miedo al cambio; siempre está dispuesta a trabajar con sus colegas y todas las ideas creativas siempre son bienvenidas. Cree que una de las mejores evaluaciones de su trabajo es el amor que recibe de los padres, estudiantes y de toda la  comunidad.

6.     Hay que disfrutar de la enseñanza al máximo y mantener una actitud siempre positiva y amorosa hacia los niños.  Alma ¡ama a los niños! Sabe que son el futuro y esperanza de la sociedad. Ella tiene tres hijos: Delia 17, Enrique Andrés Jr. 12 y Viviana Valeria 11, y tuvo la dicha de ser la maestra de primer grado de sus propios hijos. Sin embargo, siempre se mantiene consciente de darles tanto amor a sus estudiantes como a sus propios hijos, y al mismo tiempo mantiene altas expectativas tanto para sus hijos como para sus propios estudiantes.

“Yo tengo la certeza de que todos mis estudiantes, así como mis hijos son diferentes y tengo que respetar su individualidad”, afirma la maestra Rentería. “Pero, tanto mis estudiantes en la  clase , como mis hijos en casa saben que todos somos como una familia y si estamos bajo un mismo techo tenemos que pensar siempre que ¡Sí se puede! y que todos, ¡Sí podemos triunfar!”.

En la Lotería de California estamos orgullosos de apoyar a los maestros y a las escuelas públicas y creemos en el potencial de nuestros niños. Imagínate las posibilidades.